Incorporar nuevos hábitos no es sólo una cuestión de fuerza de voluntad, sino de entender cómo funciona nuestro cerebro. Desde la neurociencia sabemos que el cerebro tiende a automatizar conductas para ahorrar energía, lo que explica por qué cambiar un hábito puede resultar tan desafiante. Además, nuestros sesgos cognitivos nos hacen repetir patrones aunque ya no nos sirvan. Reconocer esto es el primer paso para reprogramar el circuito de recompensa que sostiene nuestros comportamientos.
Viktor Frankl, psiquiatra y sobreviviente del Holocausto, nos dejó una lección poderosa: “Entre el estímulo y la respuesta hay un espacio. En ese espacio está nuestro poder de elegir la respuesta. En nuestra respuesta reside nuestro crecimiento y nuestra libertad.”
Esto nos recuerda que, aunque no podamos controlar todo lo que nos sucede, sí podemos entrenar nuestra actitud y hábitos emocionales frente a lo que ocurre. Cambiar hábitos también es un acto de libertad.
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”El hombre en busca de sentido” - Viktor Frankl
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Ejercicio: Diagnóstico y Rediseño
Mapeá tus hábitos actuales
Durante 3 días, anotá en una hoja o en una app tus rutinas diarias.
Fijate qué hacés cuando te despertas, en momentos de estrés, antes de dormir.
Sin juzgar, sólo registrá.
Identificá hábitos automáticos que no te suman
Elegí uno que quieras priorizar y transformar.
Preguntate, ¿cuál es el objetivo de este hábito que no me suma? ¿Qué emoción lo dispara? ¿Cuál es el disparador?
El disparador es esa situación contextual o hecho puntual que tenes asociado a un comportamiento de forma automática. Hace una lista de tus disparadores, reconocelos.
“Siempre que estoy triste, me aíslo” ”Cuando salgo de la oficina con mucho estrés, como mal”
Definí tu hábito deseado y el "gatillo" (trigger)
Elegí el hábito que quieras reformular y puedas asociar al mismo disparador.
Por ejemplo: si te das cuenta que siempre que estás con estrés revisas redes sociales durante 2 horas y eso hace que pierdas tiempo y termines con más agotamiento, identificalo y definí que “cada vez que me sienta con estrés voy a tomar 5 respiraciones profundas y salir a caminar”
Activá el "mini hábito"
Empezá con la versión más pequeña posible de tu nuevo hábito (por ejemplo: hacer solo 1 flexión, leer 3 páginas, escribir 4 párrafos).
Lo importante es construir constancia, no intensidad.
Recompensate
Asociá el nuevo hábito con una sensación positiva o con un refuerzo pequeño.
Date un premio cuando cumplas un objetivo o una serie de objetivos pequeños. Lo importante es que puedas sostener el proceso, a lo largo del tiempo, sin padecer y sin sufrir.
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🧠 Neuro-TIP*: Tu cerebro necesita repetición para memorizar y crear nuevas conexiones. Apoyate en recordatorios visuales y celebrá tus avances, por más mínimos que parezcan. Activá tu dopamina!!*
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